Flashback: 11 años atrás
El silencio que siguió a la revelación final fue absoluto, pesado, cargado con el eco de la propia voz de Leonel resonando en la inmensidad de la cámara. Leonel, con el cuerpo empapado en sudor y la adrenalina aún recorriendo cada fibra de su ser, permaneció rígido frente a la pantalla. Sus ojos estaban inyectados en sangre, no por el agotamiento, sino por la magnitud de la verdad que acababa de aceptar.
Cuando la voz robótica dictó su ingreso oficial, la puerta dig