Después de terminar el… desayuno… lavó sus manos y subió las escaleras con pasos lentos y pesados. Aún sentía el eco metálico de la carne en su boca. La comisura de sus labios estaba algo seca. El bebé, en cambio, parecía muy satisfecho.
Al entrar a la habitación, escuchó el sonido de la ducha apagándose. Un instante después, la puerta del baño se abrió y salió Xylos, con una toalla blanca amarrada a la cintura y gotas deslizándose por su piel bronceada, Vecka tragó en seco. No importaba cuánt