El impacto del cuerpo ensangrentado contra el suelo de piedra destrozó el silencio protocolar del jardín.
Evander no dudó ni le importó romper la solemnidad de la ceremonia frente al estrado. El Alpha cayó de rodillas junto al guardia herido, ignorando al líder del Consejo y al cuenco de tinta mágica que aguardaba para marcar su piel.
Sus grandes manos aferraron los hombros de la armadura abollada para girar al hombre con mucho cuidado.
Sus profundos ojos azules se llenaron de una alarma abso