El antiguo pergamino no se limitó a beber la sangre de la Luna. La exigió, la devoró, y a cambio, despertó.
Los trazos negros que comenzaron a dibujarse sobre el mapa no eran de tinta. Eran pura sombra y oscuridad, venas de magia antigua que revelaban los caminos ocultos hacia el Abismo.
Pero la magia no se detuvo en los bordes del papel.
Seraphina observó, paralizada por un frío sepulcral, cómo aquellas líneas oscuras abandonaban la mesa y comenzaban a trepar por la punta de sus dedos.
El ta