—¡María! —exclamó Marta, dando un paso hacia atrás y recogiendo la toalla del piso para cubrir su desnudez.
La mujer con las mejillas encendidas por el pudor, retrocedió y volteó el rostro hacia el pasillo. Sin embargo, su expresión cambio, al ver que Mercedes se acercaba.
—Viene Mercedes. —susurró.
Marcos titubeó antes de actuar. Sin saber si debía permanecer allí, o esconderse. Optó por lo segundo. Tuvo que ocultarse huyendo hacia el baño, mientras Marta intentaba recomponerse del sofoco q