Marcos tragó saliva y su rostro palideció al escuchar la voz de Laura.
—Con, con Marta. —titubeó— Pero… me refería a nuestra pequeña. —aclaró— la instructora y el psicólogo nos han dicho que debemos hablarle constantemente a la bebé y decirle cosas bonitas.
Ella lo miró en silencio por unos segundos, tratando de entender sus palabras. Luego me sonrió con ternura.
—Ven —dijo colocando su mano encima de la almohada— Siéntate a ti, conmigo.
Marcos se acercó hacia ella, tomó asiento y la rodeó