Mientras Marcos conducía se regreso a la ciudad, Laura recibió la inesperada visita de su hermana.
—¡Lucía! —exclamó sorprendida al verla.
—Hola Laura —dijo besando ambas mejillas.— ¿No me invitas a pasar?
—Sí, claro. —respondió algo aturdida.
La presencia de Lucía le generaba cierta incomodidad, al igual que aquel sobre en el escritorio del médico. Era como si una parte de su mente quisiera recordar algo que ella misma no se atrevía a querer hacer por miedo.
Lucía tomó asiento en el sofá