Durante el almuerzo, como solía hacerlo desde el momento que Marta aceptó ser su vientre en alquiler, Laura no hacía otra cosa que hablar del bebé.
En algún momento, Marta se sintió incómoda. Por primera vez, se sintió usada.
—Pronto tendrás a la niña en brazos. —contestó en tono cortante, a uno de sus tantos comentarios.
—Eso me hace tan feliz. Deseo tanto que ese momento llegue.
—Debes tener paciencia —habló Marcos al sentir que el ambiente, que ya de por sí era bastante tenso, tuviera un