Esa noche, Laura fue hasta la habitación de su amiga. Aún seguía desconcertada por la actitud distante de su marido.
Marta estaba acostada, leyendo el libro, cuando vio que la puerta se abrió lentamente. Se incorporó al ver que se trataba de su amiga.
—¿Podemos hablar? —preguntó.
—Claro, pasa. —respondió Marta dejando el libro encima de la mesa de noche.
Laura se sentó junto a ella.
—¿Dime… por qué traes esa cara? —preguntó Marta
—No sé, pero siento que Marcos actuó muy raro conmigo.
—¿Por