El vestido cayó sobre la alfombra. Marcos tomó a Laura por la cintura y la hizo girar de frente a él. Ella se encontró con su rostro y sus ojos. Su mirada era diferente, intensa. Él la veía como quien mira su plato favorito, con ganas de devorarla.
Él colocó sus manos sobre sus senos, comenzó a moldearlos con sus manos, mientras ella mantenía sus ojos en los suyos. Aquel movimiento suave pero firme, la excitó rápidamente. En un movimiento inesperado, Marcos le arrancó el brasier de encajes de