Capítulo 17
Ocho años habían pasado y si había un hombre que el tiempo no había perdonado… era a Thiago.
El Thiago de ahora era otro. Uno que hablaba poco, sonreía menos y dormía apenas lo justo para sobrevivir. En su mundo lo conocían como un empresario implacable, calculador y sin escrúpulos cuando se trataba de negocios. Muchos le temían y otros lo respetaban, pero nadie se atrevía a decir en voz alta lo que proyectaba y eso era que estaba roto por dentro.
Cada día, al llegar a su casa, era