Capítulo 9
El mensaje llegó a las once en punto de la mañana sin yo esperarlo.
— “Te espero a las 12:30 en Il. Forte. No llegues tarde, por favor” — Santiago.
Sabía que era algo serio, lo podía sentir por todo mi cuerpo. Mi hermano no solía citarme con esa puntualidad jamás en la vida, ni usar ese tono directo de alguien que realmente está molesto. Mucho menos si es en su restaurante favorito, ese pequeño rincón de estilo rústico y aroma a albahaca que solía visitar cuando necesitaba pensar. É