Capítulo 7.
Maleya.
Mi despertar no es diferente al anterior, excepto porque no tengo las manos atadas, y en lugar de que mi cara esté contra una alfombra, es un cómodo cojín el que la sostiene.
Me empujo de este apenas siento que puedo controlar mis movimientos, pero el mareo me toma haciendo que me apoye en la cama de nuevo. El tirón en la piel me provoca el ardor en un brazo que me hace apretar los dientes enseguida. De inmediato busco la causa, solo para ver que en la parte más visible del antebrazo s