Capítulo 11.
Maleya.
Ser reclamada como un objeto es la más grande humillación para quien conoce el concepto. Y aunque me asquee, ahora no tengo cabeza para pensar en nada para borrarlo.
Mi madre lo entiende y por eso extiende el silencio.
Su expresión cambia por un segundo, eliminando el espacio entre las dos.
—Maleya...
No la dejo terminar, porque si lo hace, voy a romperme y no quiero caer más.
Me abraza con más fuerza esta vez, dejándome apoyar la mejilla en su hombro, sin reprocharme que su traje de t