El primer rayo de sol apenas comenzaba a filtrarse por las cortinas cuando el teléfono vibró en la mesita de noche. Erick abrió los ojos con esa rapidez instintiva de quien ha vivido momentos tensos. Al otro lado, Catalina se movió bajo las cobijas, murmurando algo ininteligible. Él tomó el dispositivo con dedos aún entumecidos por el sueño. La pantalla mostraba el nombre de su madre: "Susana Montenegro".
—¿Madre? —su voz sonó áspera, como si llevara horas sin hablar. Bostezó ligeramente mientr