Capítulo 34.
Donovan.
Lava me corre por las venas, fuego es lanzando sobre los dos y es lo que siempre me ha definido, lo cual le ha gustado provocar a su antojo, como ahora que baja por mi pecho agitado hasta bajar la bragueta con urgencia, sacando la longitud que le pone a brillar los ojos.
Jamás se ha contenido y verla mucho más ansiosa por mí sólo me ensordece más. Ella detalla lo que ve con una risa perversa.
El piercing está en su puesto y le gusta. Siempre le gustó. Era él objeto de su delirio y ah