Epílogo. Parte 1.
Sofía.
La incomodidad me hace tomar un respiro, mientras detengo el tutorial de la receta que ya se ve mejor que solo ingredientes en tazas medidoras. «Debo dejarlo en el horno», pongo el temporizador y de un lado a otro camino hasta que el dolor en la espalda aminora. Tengo calor, pero siento que me hace falta la compañía a la que estoy acostumbrada dentro de la cocina.
El imbécil de Donovan me lo quitó. Se llevó a mi hijo, y el otro no puso resistencia. Debería dejarlos sin cenar.
Donovan d