Para Siempre".
La mansión Blackwood estaba en completo silencio. Solo se oía el leve crepitar de la chimenea y el canto lejano de los pájaros.
Una de las bisnietas, una joven de veintidós años llamada Sophia, entró en la habitación con una bandeja de té. Se detuvo en seco al verlos. Dejó caer la bandeja sin darse cuenta. El ruido de porcelana rompiéndose fue lo único que rompió el momento sagrado.
Sophia se acercó despacio. Sus manos temblaban cuando tocó la muñeca de Isabella. Luego la de Ethan.
Estaban frío