Cincuenta años después
La mansión Blackwood estaba envuelta en una paz profunda y silenciosa.
Era una tarde de otoño. Las hojas de los árboles del jardín tenían tonos dorados y rojizos, y el viento suave las hacía bailar en el aire. Isabella, de noventa y dos años, estaba sentada en su sillón favorito del balcón principal, envuelta en una manta de lana suave que Ethan le había regalado años atrás. Su cabello era completamente blanco, su piel fina como pergamino, pero sus ojos verdes seguían sie