Setenta y cinco años después
La mansión Blackwood estaba envuelta en un silencio sagrado.
Era una tarde tranquila de invierno. La nieve caía suavemente sobre los jardines, cubriendo todo con un manto blanco y puro. Isabella, de ciento veintidós años, estaba acostada en la misma cama grande que había compartido con Ethan durante más de siete décadas. Su cuerpo era extremadamente frágil, su respiración lenta y entrecortada, pero sus ojos verdes seguían conservando un último destello de la mujer f