Capítulo 34. La propuesta
No puede resistir y correspondí con la misma desesperación y necesidad; sus besos son como una droga, tenerlo tan cerca y disponible es algo imposible de resistir. Sé que esto me condena y asegura mi lugar en el infierno, pero justo ahora eso no importa; nos separamos por falta de aire y es ahí cuando me llega la cordura.
—Basta, por favor, esto no puede seguir así, no puede estarme besando cada que quiera. —Me alejo de él.
—No es solo cuando yo quiero, esto es algo que los dos estábamos desean