Epilogo.
Exactamente dos meses y estoy aquí frente al espejo con un hermoso vestido de novia. Es un vestido con cuello en V y espalda descubierta, con encaje, manga tres cuartos, con bolsillo; es sencillo pero elegante.
No puedo creer que en verdad estoy por casarme con mi jefe; aún recuerdo cuando lo vi entrar en su presentación; jamás imaginé que terminaría aquí con él y más con lo gordo que me caía.
Voy entrando hacia el altar del brazo de mi padre; lo veo, se ve tan guapo, tan varonil. Vuelvo a que