Me llevan directo a quirófano; mi doctora dice que todo va bien, me empieza a pedir que puje; me cohíbo un poco al tener ahí de espectadores a mi padre y a Roberto.
La doctora por fin llega al final de su paciencia y le pide a mi padre que se aleje y la deje trabajar, por igual a Roberto, al cual manda que me dé apoyo, pero yo en estos momentos estoy queriendo matarlo.
—Escúchame bie, idiota, esto lo pagarás, ¡ahhhh1 te juro que cada dolor que estoy sintiendo lo pagarás, ¡ahhhh, ohhh, ay, te od