Mis dedos se hundieron en la esfera de luz de la Esmeralda, no con la delicadeza de una heredera, sino con la furia de un verdugo. La interfaz cuántica vibró bajo mi tacto, transmitiendo una corriente de datos que se sentía como fuego líquido recorriendo mis venas. El sistema estaba diseñado para ser una herramienta de control global, un archivo donde cada pecado financiero de los Thorne y los Von Zale estaba registrado y listo para ser usado como chantaje.
—IA —dije, mi voz resonando con una a