Capítulo 88: Estrategia tardía.
La llamada de Luciano llegó a Bianca a media mañana, justo cuando ella intentaba concentrarse en un informe que había leído tres veces sin recordar una sola línea. El teléfono vibró suavemente sobre el escritorio, y al ver su nombre en la pantalla, algo dentro de ella se aflojó, como si por fin pudiera respirar con normalidad.
—Amor —dijo él apenas ella respondió—. ¿Almorzamos juntos? Sé que estás llena de trabajo, pero creo que nos vendría bien vernos un rato.
Bianca apoyó la espalda en la silla y cerró los ojos unos segundos.
—Sí —respondió—. Lo necesito.
—Busquemos un lugar que nos quede cerca a los dos —continuó Luciano—. No quiero que pierdas tiempo.
—Está bien —dijo ella—. El restaurante del parque central. Nos queda perfecto.
—En una hora —confirmó él—. Te paso a buscar.
Cuando colgaron, Bianca se quedó mirando la pantalla apagada del teléfono. Sentía una mezcla extraña de alivio y preocupación. Alivio porque Luciano siempre lograba darle calma. Preocupación porque sabía que lo