La noche cayó lentamente sobre la mansión, envolviéndola en un silencio espeso que solo era interrumpido por el murmullo lejano de la ciudad. Las luces exteriores se encendieron una a una, delineando la arquitectura imponente de la casa, mientras dentro, la vida seguía su curso con una calma que parecía ensayada.
Bianca estaba en la sala, sentada en uno de los sofás grandes, con las piernas recogidas bajo su cuerpo. Tenía un libro abierto sobre las rodillas, pero hacía rato que no pasaba la pág