Capítulo 74: Tiempo de dos.
La mañana de la despedida llegó envuelta en una calma extraña, de esas que solo existen cuando la felicidad es tan grande que duele un poco dejar algo atrás, aunque sea por unos días.
Bianca fue la primera en levantarse. Caminó descalza por la mansión López, observando los pequeños detalles que siempre le recordaban a Mateo: una mochila apoyada contra la pared, un cuaderno mal cerrado sobre la mesa, un par de zapatillas olvidadas en medio del pasillo. Sonrió con ternura, esa sonrisa que solo nace cuando el amor y la nostalgia conviven sin pelearse.
Mateo apareció en la cocina con el cabello revuelto y los ojos aún medio dormidos.
—¿Ya se van? —preguntó, aunque sabía la respuesta.
Bianca se agachó frente a él y le acomodó el cuello de la camiseta.
—Sí, cariño… pero volvemos rápido.
Mateo frunció los labios, pensativo.
—No me gusta cuando no están conmigo—dijo con honestidad—, pero… —levantó la mirada— tampoco me gusta cuando no sonríes. Así que vayan.
Luciano, que observaba la escena d