El amanecer llegó distinto, como si el mundo hubiera decidido detenerse un segundo más antes de empezar. La luz entró despacio por las ventanas de la mansión López, suave, tibia, acariciando las paredes que habían sido testigo de tantas ausencias, tantas dudas y tantas noches en silencio.
Esa mañana, en cambio, todo respiraba expectativa.
Bianca abrió los ojos antes de que sonara el despertador. No había dormido mucho, pero no se sentía cansada. Tenía el corazón tan despierto que el cuerpo simp