El comienzo de un para siempre
Los días que siguieron a aquella noche se deslizaron como una corriente cálida, envolviendo la mansión López en una energía distinta, nueva, casi luminosa. No era solo la promesa de una boda lo que flotaba en el aire, sino la certeza compartida de que, después de tantas grietas, el amor había decidido quedarse.
Bianca despertaba cada mañana con una sensación extraña y hermosa en el pecho. No era ansiedad, tampoco miedo. Era ilusión. Una ilusión madura, consciente,