Luciano no pudo dormir en toda la noche.
Apenas Bianca se giró y cerró los ojos fingiendo calma, él permaneció despierto, sentado en la cama, con el corazón latiendo tan fuerte que sentía que se le iba a salir del pecho. El silencio de la habitación se hacía más pesado con cada minuto. La oscuridad lo envolvía, pero su mente estaba más despierta que nunca.
Era como si una tormenta hubiera explotado dentro de él.
La pregunta de Bianca seguía repitiéndose una y otra vez en su cabeza.
¿Tú me tiene