La mañana avanzaba con un ritmo frenético dentro del edificio López & Asociados. Empleados corriendo de un lado a otro, llamadas entrando sin parar, impresoras zumbando y el sonido constante de tacones sobre el piso encerado. Bianca llevaba apenas dos horas en la empresa y ya sentía la presión en los hombros, pero también la energía de estar en el lugar al que siempre había pertenecido.
Había revisado informes, firmado documentos atrasados, activado procesos que semanas atrás estaban estancados y reorganizado la agenda completa de reuniones. Como si siempre hubiera dirigido ese lugar. Como si la sangre de su madre, la verdadera dueña, la guiara en cada decisión.
Respiró profundo al salir de su oficina para dirigirse a la sala de juntas. Tenía una reunión clave con Elias Ventura, representante oficial del Grupo Del Valle, la empresa con la cual iniciarían una colaboración estratégica que podría salvar a López & Asociados del desastre en el que Francisca la había dejado.
Bianca caminó c