La luz de la mañana se filtraba por la ventana como un rayo tímido que trataba de abrirse paso entre las cortinas cerradas. La habitación estaba tibia, silenciosa… casi demasiado silenciosa para el corazón acelerado de Bianca.
Abrió los ojos lentamente.
Tardó unos segundos en darse cuenta de dónde estaba.
Y con quién estaba.
Luciano aún dormía a su lado, recostado sobre la almohada, con una expresión serena que contrastaba por completo con el caos que latía dentro de ella. Bianca sintió un nudo