La llamada llegó un martes por la mañana, directa al despacho de Bianca en López Desarrollo Urbano. Era el director del consorcio inversor europeo, el Sr. Vogel, y su tono, normalmente imperturbable, tenía una urgencia inusual.
—Señora López, necesitamos cerrar los cabos sueltos del acuerdo del Distrito Marítimo en persona. Hay objeciones de último minuto de la junta de Bruselas sobre los estudios de impacto ambiental. Sus contrapartes aquí insisten en que usted debe estar presente para defende