Ahí estaba. La herida abierta. Luciano sintió un pinchazo de culpabilidad, pero la cubrió rápidamente con justificación.
—Fue una reunión urgente con los inversores coreanos, Bianca. No podía posponerla. Además, después de cómo actuaste el viernes por la noche…
—¿Después de cómo actué? —lo interrumpió ella, y ahora sí, una chispa de esa furia asomó—. ¿Te refieres a después de que me sentara en el sofá y viera cómo tú y Gabriela formabais un frente unido para educar a mi hijo? ¿Después de que me