El documental llegó a su fin con una imagen serena de la Tierra suspendida en la vastedad del espacio, mientras el narrador reflexionaba sobre la fragilidad y la belleza del hogar cósmico. Los créditos finales empezaron a desfilar en silencio, dejando la sala sumida en un resplandor azulado y parpadeante.
Mateo, con el estómago lleno de la extraña pero deliciosa pizza y la cabeza dando vueltas entre nebulosas y agujeros de gusano, dejó escapar un bostezo incontestable. El hechizo del universo s