Mora no se vende

La reunión se extendió por dos horas más porque Bruno no iba a dejar pasar la oportunidad de desenmascarar al abogado del cuál desconfió.

Por un lado tenía que esperar que su gente le diera algo con lo que acusarlo y mientras tanto había otras cuestiones que sí se podían verificar desde allí, por ejemplo quién había contratado a la escandalosa docente.

Al abogado José Vidal le llegó un mensaje a su celular para que confiese que fue él quién contrató a Carla Ludueña, la docente en cuestión.

Sin disimulo, apenas lo leyó, miró a Amadeo, quién lo estaba observando con una mirada tan fría que daba pánico.

Al sentirse acorralado y sabiendo que pronto descubrirían que fue él quién era el responsable de que esa docente haya sido empleada, no le quedó más que admitir su responsabilidad.

Sabía que Amadeo no lo iba a respaldar y que tampoco lo podía acusar a él, por dos razones, pensaba que no iba a tener ninguna prueba en su contra y segundo, no era idiota, no se podía enfrentar a ese monstruo
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