Camila entró al estudio de su padre y lo encontró muy abatido.
-Papito, te quiero mucho y yo también lloro por mami.
Dijo abrazándolo.
El viudo abrazó a su hija y sintió que el alma de su esposa se había unido a ese abrazo, consolándolos y perdonando sus sentimientos por Mora, esos que él no quería que existieran, porque no los esperaba ni estaban en sus planes.
En realidad ya no sabía qué pensar y no quería pensar las cosas como eran, quería pensar que lo de Mora era algo de paso, solo algo se