Piero dispuso que su hija cenara en el cuarto, le había dicho a la niñera que había un evento muy importante en su casa y que no correspondía que haya niños, sabía perfectamente que Camila, curiosa como era, en algún momento iba a aparecer en el evento, esperaba ansioso ese momento, porque sabía que a Amadeo no le iba a agradar enterarse que él conocía y trataba a su prometida.
Mora sonreía casi como una autómata y respondía por compromiso a cada pregunta que algún desconocido le formulaba.
Bru