Dantes se despertó de golpe, su cuerpo empapado en sudor y el pecho subiendo y bajando rápidamente. El grito ahogado que escapó de su garganta resonó en la habitación oscura, lleno de dolor y desesperación. Sus ojos grises, normalmente tan intensos y dominantes, ahora estaban desbordados de miedo. Se sentó de un salto en la cama, apretando los puños contra las sábanas, tratando de calmar la respiración desbocada.
Lirio se despertó al instante. El instinto protector en su interior la llevó a ac