El sol de la tarde acariciaba suavemente el jardín trasero de la mansión, bañándolo en una luz cálida y dorada. Todo estaba listo para el día especial de Hakon y Kusi. El ambiente era íntimo, tal como ellos lo habían deseado, con solo su familia cercana como testigos de aquel momento tan esperado. Bajo un viejo roble que se alzaba majestuoso en el centro del jardín, un arco sencillo adornado con flores silvestres en tonos blancos y lavanda marcaba el lugar donde se darían el sí.
Kusi estaba en