Un mes después…
La noche era clara, y la luna llena brillaba con una intensidad que iluminaba el paisaje como si fuera un cuadro pintado por dioses. Lirio caminaba lentamente junto a Dantes, sus dedos entrelazados con los de él mientras el suave susurro del viento acariciaba las hojas de los árboles. Había algo diferente en el ambiente, un aire de anticipación que hacía que su corazón latiera con fuerza.
Dantes la había llevado hasta un claro en el bosque, un lugar que Lirio no había visto ante