El auto estaba estacionado en una carretera solitaria, rodeado por la oscuridad de la noche. Las luces de la ciudad brillaban a lo lejos, un tenue reflejo en el parabrisas del auto. Dentro del vehículo, la atmósfera estaba cargada de tensión, un fuego silencioso que llevaba ardiendo meses entre Hakon y Kusi.
Kusi, sentada en el asiento del copiloto, se inclinó hacia Hakon con una sonrisa pícara. Sus labios encontraron los de él en un beso lleno de pasión contenida. Hakon respondió al instante,