Cuando Dantes llegó a la mansión, eran casi la una de la madrugada. Subió directamente a la habitación, donde tomó un profundo respiro, llenando sus pulmones con el aroma a jazmín, naranja y limón que impregnaba todo el lugar. Se deshizo de toda su ropa, dejándola tirada en su camino hacia el baño. Se dio una ducha rápida y salió frotándose el cabello para secarlo por completo.
El príncipe dejó la toalla en la cesta de ropa sucia y se subió a la cama, colocándose detrás de Lirio. La atrajo haci