Damon
El viento silba entre los árboles, llevando consigo el olor metálico de la sangre y de la tierra húmeda. Mi cuerpo está tenso, cada músculo listo para contraerse ante el menor ataque. Mi lobo está alerta, listo para desgarrar al primer enemigo que se atreva a acercarse a Alina.
Frente a nosotros, el hombre de ojos rojos permanece inmóvil, una sonrisa carnívora en los labios. Su rostro apenas está iluminado por la luz de la luna, pero su aura oscura es palpable, sofocante.
— Entonces