Alina
La luz roja pulsa a nuestro alrededor como un corazón latiendo, febril, irregular. Late al unísono con la marca en mi palma, esa quemadura viviente que no me deja. El suelo bajo mis pies vibra con una frecuencia extraña, y mis tímpanos zumban como si la realidad misma intentara hablarme.
La silueta emerge lentamente de la bruma de la Grieta. No tiene género, ni forma fija. Sus contornos cambian a cada latido de mi corazón. No es un ser. Es una entidad. Una presencia más antigua que todo l