Alina
El frío me entumece hasta los huesos mientras salgo del dominio de Adrian, el peso de sus palabras cayendo sobre mí como una sentencia. Damon camina a mi lado, tenso, su energía oscura irradiando de su cuerpo como una sombra lista para desatarse. Las antorchas colgadas en las paredes de piedra proyectan una luz titilante, dibujando sombras amenazantes a nuestro alrededor.
— Miente, suelta Damon con voz ronca.
Sacudo la cabeza, la mirada fija enfrente.
— No. Dice la verdad.
— ¿Un