Alina
El suelo está frío bajo mis pies descalzos. La bruma se eleva en el aire, envolviendo el claro en un velo grisáceo. Siento la tensión a mi alrededor, palpable, casi sofocante. Las siluetas masivas de los lobos se dibujan en la oscuridad, sus ojos brillantes como destellos de ámbar y plata en la noche.
Damon está a mi izquierda, su presencia poderosa y reconfortante. Su mirada oscura es fija, sus músculos tensos bajo el peso del momento. No dice nada, pero siento su apoyo a través del