Damon
El silencio es ensordecedor.
Mi corazón late lentamente, dolorosamente. El cuerpo de Alina está extendido contra el mío, su aliento débil rozando mi piel. Siento su corazón luchando por seguir latiendo, mientras su sangre, aún caliente, pulsa en mis venas.
La escucho.
Su voz, débil, vacilante.
— Damon…
— Estoy aquí, susurro.
Acaricio su rostro, sus párpados entrecerrados. Tiene el rostro pálido, demasiado pálido. Su pecho se eleva con dificultad, su aliento tan frágil que me