Alina
El silencio pesa en la sala, opresivo. Los antiguos vampiros se han retirado a la sombra, pero sus miradas penetrantes aún nos siguen, como espectros silenciosos listos para atacar. Damon sigue de pie, con la respiración entrecortada, su pecho subiendo y bajando a un ritmo acelerado. Su sangre fluye lentamente de la herida en su brazo, pero no se queja. Elias está a su lado, con el rostro frío y calculador, pero en su mirada brilla un destello de orgullo.
Quiero correr hacia Damon, to