Alina
El silencio reina en la gran sala del Consejo. Damon me sostiene mientras mis piernas amenazan con ceder bajo el peso del esfuerzo. La llama dorada en el centro del pedestal titila suavemente, como si respirara conmigo. El vínculo con Elias está roto, lo siento en cada fibra de mi ser. La oscuridad que me oprimía ha desaparecido, pero una parte de mí sigue tensa, alerta.
— Está hecho, murmura Damon acariciando mi cabello.
Asiento débilmente, pero una sensación extraña persiste en mi pecho